Posteado por: tetisheri | 31 julio, 2012

El que es feliz

El que es feliz se despierta apenas el sol se cuela por la persiana. Sus duchas son rápidas. Tararea mientras camina. Es ágil, práctico y decidido. Mente abierta, corazón desprendido. Se ocupa y se preocupa. Sortea los obstáculos y resuelve los tropiezos con vendas. Cuida a los suyos. Te hace sentir como en casa. Habla en plural. Está cómodo en el silencio. Es un artista. Le irritan los abusos. Deja escapar alguna palabrota. Persigue la coherencia. Asume la contradicción. Escribe con pluma. Nació superhéroe.

El que es feliz encuentra su lugar allá donde va.

El infinito, en sus pupilas. El rincón más seguro, su abrazo.

No pasa desapercibido, aunque sabe cómo hacerse invisible. Eligió dedicarse a las personas. Te llama por tu nombre. Dirige sus pasos con firmeza. Su rostro es sereno; su risa, contagiosa. Lo que no sabe, se lo inventa. Da las gracias. Cree en el poder de las palabras y de la música. Planea. Confía en el futuro. No es derrotista, sino fiel a la realidad. Se entrega sin condiciones.

El que es feliz busca espacios, crea burbujas. Se siente afortunado. No teme el paso del tiempo, ni necesita vacaciones para exprimir los días. Celebra con su gente.

El que es feliz encuentra treinta motivos para serlo. Es que es feliz… sabe que es feliz.

Salud, mucha paz… y que cumplas muchos más.

:)

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Posteado por: tetisheri | 10 julio, 2012

De la Interna a lo interno

“-Aquí se pierde el pudor y la vergüenza, doctor. Todo el que entra me levanta el camisón éste que llevo. Me miran las heridas, me tocan, me curan, me mueven… a veces me siento como un trozo de carne.”

Que no descuide los cuidados. Que prevalezca su dignidad, sobre todo en los “últimos días”. Que le llame por su nombre de pila y sostenga su mano mientras le pregunto cómo ha pasado la noche, qué le duele, cuántas deposiciones ha hecho hoy, de qué color son sus esputos. Y también cuando me cuente quiénes son los pequeños de las fotos de la pared, cómo echa de menos la comida de su país, a cuánto le subió la tensión durante la final de la Eurocopa.

Que no hable de usted como “la-treinta-y-nueve-dos” o “la-insuficiencia-cardiaca-descompensada” sino como “Carmen”, o “Mohamed”.

Que le ofrezca información a diario… tanta como quiera conocer. Que actualice a sus familiares… sólo si usted lo prefiere.

Que me empape del enfoque y el manejo de los generalistas, los que ven de todo y a todos, los que alivian más que curan, los que inician la sedación paliativa y se enfrentan cada lunes a las pérdidas del fin de semana.

En unos días, vacaciones. Me llevo tu libro para colorearlo mientras vigilas los lunares de mi espalda. Me escapo a la luna, donde te llevo tatuado.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 3 junio, 2012

Lo que duele

– Francisco, en una escala del uno al diez (siendo el uno muy bien y el diez muy mal), ¿cómo ha estado usted en la última semana?
– Diría que un ocho o un nueve, doctor.
– ¿Duele aquí?- el médico explora las muñecas y los dedos.
– No mucho.
– ¿Aquí?- palpa los hombros.
– Ahí no.
– ¿Aquí? – toca las rodillas.
– Sólo la derecha.
– Pues no está tan mal como dice. No voy a cambiarle el tratamiento.
– Bueno, es que no son esos dolores… verá usted…
– Venga, venga. No nos podemos entretener, que hoy tenemos muchos pacientes.
El médico abandona la consulta. Francisco baja la mirada, se levanta lentamente de la silla, coge su bastón y se dirige a la residente:
– Señorita, es que a mí lo que me duele es llevar un mes sin mi esposa. Se murió. Me he quedado solo… se murió.
– Lo siento mucho, Francisco.
– Gracias, bonica, que tengas un buen día. Adiós, adiós.
… … …

Por lo que duelen las tardes grises, las sillas vacías, esa canción. El decir adiós y el ser consciente de que nada de lo que fue, será. Las lágrimas derramadas, los abrazos rotos, el beso infinito.

Duele la nostalgia, la distancia, el tiempo, la ausencia. Duele el recuerdo de los ratos en el parque, la playa en invierno, la misa de domingo, los cafés eternos. Duelen los cambios, los años, el pasado. Y las despedidas. Duele la vida.

Y duele porque antes emocionó, ilusionó, enamoró. No es el dolor de quien sufre la traición, el robo o la indiferencia. Es el dolor del valiente, el inquieto, el artista, el creador, el que siente, aprende, ama… el que ha vivido.

La vida duele. La vida engancha. Vive.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 1 mayo, 2012

“Aprendieron a escuchar y hablaron mil lenguas”

La lengua del paciente que trajo la ambulancia y se negaba a darnos sus datos. El que nos decía que nos relajásemos y restaba importancia a la enorme herida que se había hecho en la frente. Aquel hombre cuyo nombre nunca supimos escribir… el mismo que, cuando le regalamos cinco minutos en la consulta, nos contó que vivía solo, que bebía unas quince cervezas al día, que no tenía a nadie.

O la de la señora que vino acompañada por su vecino, la que no reaccionaba y permanecía con la mirada perdida y la boca abierta. La mujer que no había consumido tóxicos ni sufrido ningún traumatismo. La misma que, cuando le dimos la oportunidad, aclaró que adoptaba ese mutismo para que la trajeran al hospital… porque “aquí me tratáis con cariño”.

La lengua del padre que lleva meses sentado junto a su hija en coma. “Mírame… Háblame… Apriétame la mano… Sonríe, guapa… Despierta, mi niña”.

Y la de la mujer que está cansada de luchar pero no piensa rendirse. La que aún tiene fuerzas para gritar y decir las cosas claras… a la cara. La mujer que habla su propio idioma, el del amor y la justicia.

La lengua de nuestra pareja asiática. Los que acudieron al centro para que les siguiéramos el embarazo. Ellos, que no hablaban español pero se despedían de nosotras con un abrazo. Los mismos que trajeron a su bebé tres días después de que naciera para que conociésemos a su ángel… para darnos las gracias.

Aprendieron a escuchar a todo el que atravesaba la puerta de la consulta. Allí donde, al margen de tus papeles, tu renta o tu condición, sólo nos importas tú.

Comprendieron que bastan unos minutos para ir más allá de un síntoma y crear espacios de confianza; decidieron eliminar la barrera de la mesa, colocaron macetas y fotos de sus hijos en las estanterías, algunos hasta se quitaron la bata. Se atrevieron a concebir la Medicina en su estado más puro, más “primario”. Interpelaron a sus pacientes, visitaron sus hogares, construyeron genogramas, memorizaron los nombres de los hijos, los nietos, la suegra… Aprendieron a escuchar… y hablaron mil lenguas.

Salud y mucha Paz.

Nos vemos por aquí. :)

Posteado por: tetisheri | 9 abril, 2012

Erre que erre

  Dime que no has cambiado. Que vives, sientes y respiras como hace un año. Dime que el rostro que observas cada mañana en el espejo se parece en algo al de Abril de 2011, y que dos mudanzas en once meses no te han marcado. Háblame de tus ansias de independencia, de cuando te llamaron Libertad.

Cuéntame de las decenas de correos que escribiste. De todo lo que leíste y preguntaste y dudaste. ¿Recuerdas las noches de insomnio, los ríos de pros y contras? ¿Los cafés eternos? ¿Familia o Hemato? Familia. ¿Sevilla o Granada? Granada. ¿Contigo o sin ti?

Y que todo pasa porque tiene que pasar. Y que algo bueno va a pasar. Ida y vuelta a Madrid. Habitación para tres. La foto con Velázquez y papá. La importancia del centro de salud. Lo esencial de un buen tutor. Hermano, ¿me acompañas al polígono?

Acuérdate del pánico, el pellizco de ilusión. Qué me pongo el primer día. Dónde para el autobús. ¿Hay alguien potable, nena? Miento si te digo que no.

Impresiona la rapidez con que vuela el tiempo… y esa insoportable levedad del ser. Están los que no llegan, los que se van. Los funambulistas de la existencia, los que arañan segundos a la Vida. Los que se marchan, los que se marchitan. Y estás tú, que viniste para quedarte.

Ser médico residente trasciende la puerta de la consulta… te tatúa nombres de personas, te graba instantes en la retina, te deja huella. Y ser médico residente de Medicina Familiar y Comunitaria amplía tu horizonte, te proporciona herramientas, te impregna del abordaje integral del paciente, te muestra la magia de la continuidad, te abre puertas y ventanas, te agota, te exige, te enamora.

Erre 1 de cascarilla a las puertas de Erre 2. Bienvenidos todos, compañeros. Suerte en la elección.

Salud, mucha Paz y Feliz Pascua para todos. :)

Posteado por: tetisheri | 15 marzo, 2012

Hermanas

Lola y Lucía tienen 5 y 7 años. Las dos visten de naranja. Las dos roncan por la noche. Las dos hacen pausas durante el sueño. Las dos tienen amígdalas hipertróficas y crípticas. Las dos presumen de timpanograma plano. Las dos son candidatas a amigdalectomía con drenaje transtimpánico. Lola y Lucía son hermanas.

Entran en la consulta de la mano de su abuela. Una a la derecha, otra a la izquierda. Lola (la pequeña) un paso por detrás de Lucía. Donde va la una, va la otra. Recorren juntas la consulta. Tocan, cogen, prueban. Son niñas.

Mientras exploro a Lucía, Lola espera su turno a mi lado, casi pegada a mi bata, sin perder un detalle de lo que le hago a su hermana.

Al final me he quedado yo con la custodia. – le comenta la abuela a la doctora. – Van a mandar a su madre a un centro para que termine de ponerse buena. Mi marido se queja de que las chiquillas molestan mucho, pero qué puedo hacer… son unas crías.

Las pequeñas serán incluídas en lista de espera para la cirugía. La abuela es informada del procedimiento y firma el consentimiento para sendas intervenciones. Las dos irán juntas a la cita con los anestesistas. Las dos entrarán a quirófano el mismo día.

Lola y Lucía se acomodan en el regazo de su abuela. Las dos han conseguido un depresor y una lámina para colorear en casa. Hablan bajito, murmuran entre ellas. Cuando su abuela se levanta de la silla le ayudan a recoger los papeles de la mesa.

Vámonos a casa, mamá.- dice Lucía.

Sí, mami, vámonos. – repite Lola.

La abuela abre la puerta de la consulta, coge a sus nietas de la mano y en un susurro nos dice:

Me llaman “mamá”. Y a su tía también. Angelitas, no saben que su madre verdadera, cuando se da cuenta de las cosas, sufre muchísimo por ellas.

(A las madres. Las que esperan ilusionadas. Las que sueñan con que algún día les llamen “mamá”. Las que lloran y ríen, protegen y educan. Las que se marcharon antes de tiempo. Las que nunca llegaron a estar. Las que están. Las que no abandonan. Las que ya ni recuerdan tu nombre. A las madres. A mi madre.
Y a los hijos. Los de las infancias felices y las difíciles. Los de las lágrimas nocturnas. Los de la mirada de adulto y el corazón de niño. Los hijos de sus madres. Los que cuidan y admiran a sus hermanos. Los que aprenden solos. A los hijos. A Lola y Lucía. A ti.)

Posteado por: tetisheri | 12 marzo, 2012

Casi es primavera

Casi es primavera.
Cumplí 26 años. Conduzco 110 kilómetros a diario. Hace 2 meses que no escribo. He rotado por 3 servicios hospitalarios. Pronto dejaré de ser R1. Vivo a 10 metros de ti.

Echo de menos el centro de salud, mi tutora, la consulta 6. Los “buenos días”. Las sesiones de los lunes. Las tardes de los miércoles. Las tapas de los viernes. La consulta de la mujer y la cirugía menor. Los avisos domiciliarios. Las supernenas y los R4. FormaJoven, el ordenador de admisión. Ser una más de la UAF.

Rotar por el hospital es… entretenido: Endocrino, Cardio, y ahora Otorrino. Soy la “resi de Familia” que observa, anota, ausculta, palpa, interpreta, pregunta. La que se va en cuatro semanas y reacciona ante los dardos que en ocasiones se lanzan contra “la Primaria”.

Decenas de nombres y de caras. Historias de dolor y soledad. “Doctora, ¿volveré a dormir a mi casa?”. “Por favor, no le comente nada a mi padre del informe de Oncología”. “Llame a mi esposa, que ella sabe todo lo que yo tomo”. “Usted no se hace una idea de lo malísima que me encuentro”. “Gracias por el trato, señorita. Espero no volver a verle… bueno, no volver a verle por aquí”.

Sin tiempo para casi nada y arañando horas para el estudio. Aplazando cafés desde hace meses. Yendo al cine cada semana. Reconciliada con el pasado e intentando integraros en mi presente. Orgullosa de los míos. Amante de tu silencio y de mi palabra oportuna. Apreciando cada instante que vivo con salud y en paz.

La salud como sinónimo del bien-estar, del bien-sentir, del bien-amar. Y la paz que me otorga una conciencia tranquila, un gesto sincero, una vida plena. Ni un paso atrás, ni una decisión precipitada. No hay bendición mayor que el apoyo de mis pilares. Sí a Medicina Familiar y Comunitaria, sí al centro rosa, sí al corazón de mudanza… sí, si eres feliz, por supuesto que sí.

Casi es primavera.

Posteado por: tetisheri | 8 enero, 2012

Cicatrices

Son las cinco de la mañana. Judith está sentada en la sala de espera. Llora desconsolada y se queja de intenso dolor en la cara. Leo en la pantalla: “Agresión”.

La paso a mi consulta. Me cuenta que su compañero sentimental y su suegra le han propinado una paliza. La han arrastrado por los pelos y han introducido su cabeza en el inodoro.

Mátala, mátala”, gritaba la suegra mientras el novio golpeaba a Judith y tiraba de la cisterna repetidamente.

Judith no sabe determinar por qué empezó la discusión. Me cuenta que él tiene problemas en el trabajo. Y que su suegra la culpa a ella de todo.

¿Es la primera vez que te pega?”, le pregunto. “Sí, doctora. Llevamos más de 5 años juntos y nunca me levantó la mano”.

Según su historia clínica, acudió a Urgencias en 2009 por el mismo motivo.

Dedicado a quien se derrumba en silencio. Quien calla, asiente, se conforma. Quien envejece a diario y muere lentamente. Quien asume el rol de ser diminuto. Quien vive anclado a lo que pudo haber sido (y no fue). Por tus lágrimas derramadas, tus noches en vela, por cada una de tus cicatrices (visibles e invisibles).

¡Denuncia! Abandónale. Deja atrás todo lo que te provoque sufrimiento o dolor en cualquiera de sus formas. Grita. Rebélate. Di “Basta”. Enseña los dientes. Defiende tu vida. Exige respeto. Reinvéntate. Sueña tu felicidad. Busca la Paz. Camina con la cabeza alta.

Feliz 2012…

Posteado por: tetisheri | 20 diciembre, 2011

Vidas cruzadas

Vidas cruzadas. Proyectos que nacen, se estancan, se desintegran, o se realizan. Sorprender… a los demás y a una misma. Actuar sin consultar a nadie. Saber que no hay vuelta atrás, y sin embargo, seguir caminando hacia delante. “Cabeza alta, jovencita”. Optar. Romper con todo. Crear burbujas de intimidad. Apostar por esto… porque mereces la pena. Confiar en que va a ir bien. Estrellarte contra tu pasado. Caminos que se separan. Despedidas entrecortadas. “Cuídate, y que tengas mucha suerte”. Punto y final.

Un, dos, tres… seis meses que vuelan. Recuerdas muchos de los nombres de los pacientes del cupo: “Buenos días, Encarni”, “¿Cómo sigue Mercedes?”, “Ya está ahí Antonio”, “¿No ha llegado la analítica de Dolores?”, pasas los minutos muertos charlando con los compañeros en admisión, sientes devoción por el abordaje biopsicosocial del paciente, acompañas a la enfermera a los avisos domiciliarios, experimentas cierto mimetismo con tu tutora, te sientes en tu consulta como en casa.

“Tengo consulta de la mujer, ¿me acompañas?”. “Voy a extirpar un quiste sebáceo, ¿te vienes?”. “Estamos pensando en ir a Londres en el puente, ¿os apuntáis?”. “Si quieres, te ayudo con la sesión del lunes”. El trabajo en equipo, el aprendizaje cooperativo, las ganas, la ilusión, los compañeros… y el carisma cartujero.

Expectativas absolutamente superadas. Mochila cargada de ideas y de momentos inolvidables. La felicidad de haber encontrado en el centro rosa más de lo que jamás hubiera imaginado: amigos, supernenas, motores de cambio, cómplices… todo… a ti.

Fin de la primera etapa en el centro de salud. En dos semanas comienza el peregrinaje hospitalario.

Se os va a echar mucho de menos. :_)

Salud, mucha Paz, y Feliz Navidad.

Posteado por: tetisheri | 24 noviembre, 2011

La rodilla de Fahnsu

Fahnsu nació en Gambia y lleva 5 años viviendo en Granada. Acude a Urgencias junto a sus dos hijos, llegados a España hace 6 meses. El menor, de 16 años, ha recibido un golpe en la rodilla mientras jugaba al fútbol.
Les recibo en la consulta. ¿Antecedentes personales?, ¿tratamiento habitual?, ¿alergia a algún medicamento?
Después de explorar al joven, Fahnsu me dice:
– Doctora, eres buena persona. ¿Naciste aquí?
– ¿Perdón?
– Te pregunto si eres española.
– Sí, sí, claro que lo soy. ¿Por qué lo pregunta?
– Porque nos has tratado como si fuésemos de tu mismo país.

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