Posteado por: tetisheri | 18 agosto, 2014

Carta para Elena

Vi tu mensaje, querida mía. Perdona que no te contestara antes… cosas de los metesacas y los salientes. Qué te voy a contar.

¿Sabes? Será el “síndrome del R4″ o la crisis de los veintitodos, pero últimamente me acuerdo mucho de ti, de nosotras, de Granada… nuestra Granada.

Aquí ya nada es lo que era.
Ni Tertulia ni cantautores. Ni medias galletas, ni secretos a medias.
Ya casi no me muerdo las uñas. Sigo sin beber agua en las comidas. Escribir, escribo. Llorar, lloro.

Éste es mi “mes de responsabilidad” en la consulta. No te imaginas lo cortos que se me quedan esos siete minutos por paciente. No sabes lo que me cuesta que algunos se levanten de la silla. Algún día te hablaré del confesionario en que se convierten esas cuatro paredes. De mis listas de dudas. De los olores de las calles y la luz de las casas. Del sudor y los exudados. De lo que llegan a sobrar unos guantes. Del que grita y golpea. De la que calla y espera. No es fácil esto de la Atención Primaria.

Otro tema son las guardias, el hospital y la ambulancia. Ya no se trata de distinguir entre lo banal y lo urgente… también es detectar qué cara tiene la muerte. Hay rostros que no se olvidan, hermanita. No es fácil esto de VIVIR la Medicina.

Más cosas.

Por aquí la gente anda casándose y teniendo hijos. Los años han pasado para todos y el futuro con el que fantaseábamos se nos viene encima. Es hermoso acompañar a nuestras personas favoritas en los momentos más felices de sus vidas. Muy hermoso.

Nosotros otra vez de mudanza. No te lo creerás, pero cada vez me cuesta menos empaquetar mi presente en una maleta. En eso tú sí que eres experta.

He aprendido que no son los kilómetros los que nos separan de quienes hemos querido. A mí me basta con saber que estás al otro lado del Atlántico, de Despeñaperros o del Genil. Los que llegan a tu vida para quedarse, se quedan.

Para ir terminando…
Continúo indignada con el mundo y conmigo misma. Exagero. Exijo. Fantaseo. Insisto. Sigo ilusa e hipotiroidea. Soy la mejor viajera de todos los viajes. Enamorada. Charlatana. Ya me conoces.

Empápate de todo. Cuídate.
Vuelve pronto.
Te echo de menos.

Posteado por: tetisheri | 6 marzo, 2014

Lo que no nos contaron

Nadie nos preparó para masticar tanta realidad, amiguitas. Nadie nos contó cuánto pesa la vida de los otros… y nuestra propia vida.

En 2004 nos hicieron creer que éramos la élite. Durante seis años nos hablaron de síntomas y signos, de síndromes, triadas y hallazgos patognomónicos. Al final de la carrera celebramos haber recitado nuestro juramento. Después dimos tres vueltas para superar “el examen”. Y en 2011 nos disfrazaron con bata y fonendo para lanzarnos al mundo real.

Pero olvidaron anunciar que en ese mundo a veces te escupen, te abofetean y te insultan. Y que en ocasiones huele a heces, a vómito, a pescado podrido. Que los fluidos salpican, que las parturientas sangran, que cuando coges al recién nacido… resbala.

No mencionaron que nunca más volveríamos solas a casa, sino con decenas de rostros instalados en el alma.

Será porque teníamos diez años menos y porque por aquel entonces nos ocupábamos en coleccionar rotuladores, ser monitoras de Anatomía y hacer fotocopias. Será porque en aquella época no corríamos riesgos y nuestras mayores travesuras pasaban por saltarnos la clase de Historia de la Medicina, empalmar tras una noche de fiesta o colarnos en el aula donde impartiera el profesor más sexy. Será porque con veinte años se nos escapaban las horas llorando antes de los exámenes, hablando de encuentros pasionales e imperdonables traiciones.

Elegimos nuestra plaza por vocación y desde el corazón. Pero ni siquiera ahí imaginábamos que nos esperaba descubrir lo mejor y lo peor del ser humano. Que trataríamos con el miedo, la desesperación, la tristeza, el dolor, la soledad. Que nos harían daño… que provocaríamos daño. Que casi nunca curaríamos, que casi siempre acompañaríamos.

Nadie nos formó para afrontar nuestros propios fracasos ni para rescatar nuestras pasiones. Nadie nos advirtió que volveríamos a tropezar con la misma piedra. Nadie.

Hay tanto que no nos contaron…

Sin embargo, ahí seguimos. Convocando gabinetes de crisis, abrazándonos a kilómetros de distancia, dándonos las buenas noches, planeando encuentros, celebrando las buenas noticias, ahogándonos y desahogándonos.

Nadie predijo que después de diez años nos bastaría un parpadeo para saber cómo estamos. Nadie nos esperaba tan valientes, tan seguras, tan fuertes, tan doctoras… nadie, ni nosotras mismas.

Para mis niñas. Y para los que lleváis meses pidiendo que vuelva la dra. tetisheri.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 19 agosto, 2013

La hermosa rutina del verano

“Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño.
Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía.”
Oda a Walt Whitman. Federico García Lorca.

 Días estáticos en los que nunca pasa nada y sin embargo pasa de todo. Bostezos camuflados, sonrisas tímidas, carcajadas.

Estoy muy bien, mejor que nunca… ay, la vida… qué alegría, qué alegría… ¿Has leído mi libro? Qué ojos más bonitos tienes, doctora. ¿Te conozco? ¡Tú te llamas Carmela! ¡Ramóoooon!

Yo no puedo seguir, no tengo fuerzas. Esta situación me oprime, me reprime y me deprime. Si mi vida es sufrimiento, ¿para qué vivir?

¿Tiene usted planes de futuro? Ninguno. ¿Qué le ilusiona? Nada. ¿Qué se plantea? Morir.

Y un día, y otro y otro.

Las paredes ya no pueden soportar tanta tristeza. Cayó el rótulo de la entrada, cuelgan los cables del techo. El aire circula congelado de ocho a dos. La locura que va de mano en mano, de boca en boca. La folie à deux, à trois, à quatre y à cinq. La histérica que seduce,  embauca,  cautiva y manipula. El obsesivo compulsivo. La distímica. El depresivo. La maníaca. El del trastorno específico de la personalidad. Mire usté, yo cambiar cambio mucho, pero no soy bipolar.

Un poco más allá del delirio, las alucinaciones y los duelos complicados… la cordura. En la génesis de todo,  la salud mental.

Están más sanos de lo que parecen, o menos locos de lo que creen. Así protagonizan cuentos de hadas como quedan atrapados en sus pesadillas. Esperan sentados a la muerte, o se entregan a ella con una soga, decenas de pastillas, una hoja de afeitar. Los difuntos no se van cuando se entierran, y sólo al saldar sus deudas se permiten descansar en paz.

Lo que pasa en Loja, se queda en Loja.” Después vienen las siestas, las noches mágicas de Granada. Y una semana en casa, donde todo es más pequeño de lo que recordaba.

La hermosa rutina del verano aliñada con vino dulce de Málaga. Y en esa melancolía alcohólica os descubro más femeninas, más bellas y más amigas que nunca. Siento que estáis donde estábais, que las cosas irán bien, que seguiremos ganando apuestas.

Miro a los ojos de mi pasado dando gracias por tanto. Y trazo con ternura el punto y final.

Sé que si me pierdo me encontrarás. Que es mi sueño viajar contigo, edificar en ti. Que mi hogar está donde estás tú. Que si es a tu lado, la agonía es menos y el verano eterno.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 1 mayo, 2013

Cosas de niños

No es nada fácil ser niño. “No cojas eso, mira que se lo digo a tu madre”. “Pórtate bien en el médico  o le pido que te ponga una inyección”. “Como no te duermas pronto no vienen los Reyes”. “Hasta que no te termines la fruta no te vas a la piscina”. “No te bañes todavía, que se te corta la digestión”. “Si le sigues teniendo miedo a los perros, te echo uno encima”. “Cuando acabes el problema de matemáticas podrás salir al recreo”. “Pórtate bien en el circo o no volvemos más”. “Ahora te quedas de pie mirando a la pared y pensando en lo que has hecho”. “Eso te pasa por no haberte estado quietecita”. “Vete al cuarto con tu hermano, que estamos hablando cosas de mayores”. “Abre la boca, sopla, di “ahhh”, coge aire, salta a pata coja”. “¿A que ya no te duele?” “¿Desde cuándo no haces caca?” “A ti lo que te pasa es que estás enamorada”.

Un  niño tropieza y se cae. Se rasca las heridas que están cicatrizando hasta hacerse sangre. Salta tres escaleras, se hace un esguince de tobillo y sigue saltando. Mastica y engulle papel si se lo pide su mejor amigo. Se infla de almejas y luego las vomita. Mete los dedos entre las puertas. Traga céntimos de euro. Prueba a introducir bolitas de plastilina o granos de arroz en su oído. Se parte el labio contra un bidé y ríe cuando se mira al espejo.

Los niños son, por definición, mocosos. Y curiosos, imprudentes… hasta un pelín impertinentes. “Me duele todo”. “Estoy muy malito”. “Dame un palo para mí y otro para mi hermano y mi prima y la bebé que mi mamá tiene en la barriga”. Tienen un descaro innato y una inocencia mágica.

“Lo peor de la Pediatría no son los niños, son las abuelas.” ¡Ja!

Las mismas que he visto esperar a las puertas del paritorio, ojos vidriosos y dedos casi sin uñas. Igual que esperaba él, pálido y tembloroso, cogiéndote de la mano y acariciándote la frente y el pelo mientras todos te animaban a empujar. “Ya está aquí, ya lo tienes, un poquito más, que ya viene”.

Así se pasa de ser “tú y tú” para convertirse en “mamá y papá”.  Y planea en el ambiente la imagen de aquella sonrisa cuando, ocho meses atrás, os regalaron el primer biberón. “Parece que esto va en serio”, dijiste.

Tagore escribió: “Con cada niño que viene al mundo, Dios nos dice que aún espera del hombre”. Y es que el niño, el pequeño, el crío, el mimado de mamá pasa de buenas a primeras a demostrar una madurez más valiosa que la de un adulto; una nobleza y una lealtad que retumba en las paredes. El niño se expone, siente, se enamora y sueña su futuro. Cuando habla, se le escucha, pues es capaz de tatuarse sus principios y crecer sobre su propia altura. Su coherencia brota del temperamento y la humildad que bebe a partes iguales. Te abraza porque sí. No entrega sus besos al viento. De repente, no es que el niño se meta en cosas de mayores… es que ya es un hombre.

De lo que llevamos de año, me quedo con Abril. Por lo aprendido y lo desaprendido. Por tanto amor y tantas lecciones de vida en treinta días. Porque más me enseñan los niños que los mayores. Porque que te cuiden vale mucho. Y que apuesten por ti, más. Porque por qué no. Y si es contigo, mejor todavía.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 25 marzo, 2013

Vuelta y vuelta

 Hay jóvenes que adoran la Y griega e inventan para sus hijas nombres impronunciables. Y  niños que le piden a su barbero un corte de pelo a lo Cristiano “Ronalder”. Hay lactantes que “no me comen”. Y escolares a los que “les engorda el agua”.

También hay madres que no aceptan despedirse de sus hijos. E hijos que no dejan marchar a sus madres. Aún quedan parejas que cumplen aquello de “en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos separe”. Y amantes que no dejan de amar y ser amados aunque tropiecen en el Amor. Hay enfermeras que transmiten paz y dignifican el final de la vida sólo con apoyar su mano sobre la frente del que se va.

Hay quien me pregunta si volvería a elegir Medicina de Familia y Salud Comunitaria… y quien me demuestra a diario lo mágico de esta especialidad.

Esta mañana etringita me recordaba que el tiempo pasa, que nosotros seguimos y que nada es igual. Hemos crecido y hemos cambiado. Antes era 2011.

Dos años que han volado y se han quedado, que no pesan porque nos han hecho grandes. Dos años para dar la bienvenida a la Vida y mirar a los ojos de la Muerte.

Hay días que nieva en Granada… con sus noches que giran sobre sí mismas, que se detienen milésimas de segundos y dejan salir el sol.

No me fui, vuelvo. Gracias a ti.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 17 diciembre, 2012

Frío

Hoy ha dormido un hombre en el portal. Esta mañana, al salir para el hospital, le vi metido en un saco de dormir. Al regresar  a casa, seguía ahí. Luego ya no. No le he vuelto a ver.
Hace frío en Granada… del que corta las manos y huele a nieve.

Hoy he hecho tres tactos rectales. Doble guante y mucho lubricante. Túmbese boca arriba, bájese el pantalón hasta los tobillos, flexione las rodillas, respire profundo. Ahí va. Eso es, eso es. Ya hemos terminado.
Hace frío en la consulta… hasta con la calefacción encendida.

Hoy vi el telediario. Hablaban de muerte, violencia y desesperación. Crisis, injusticia, destrucción.
Hace frío en el piso… menos mal que estás tú.

Hoy te repito que “el amor es eterno mientras dura”, que estas historias se escriben entre dos, que llores y grites y sientas… porque estás viva, y porque duele.
Hace frío (aunque menos) allí donde estás… pronto brindaremos por ti.

Hoy hablasteis de futuro, de derechos, de negociación. Alzasteis la mano y la voz. Hoy decidisteis seguir caminando con la mirada al frente.
Hace frío en los despachos… porque el calor está en la calle.

Hoy supe que hay quien se refugia en el silencio, quien camina de puntillas, quien escupe a la memoria de los muertos, quien se encomienda a Dios pero ignora a sus hermanos.
Hace frío… y la vida no espera.

Hoy recordé que, pese a sumar años y restar fuerzas, no hay mayor legado que la fe y la honestidad. Ni mayor causa que la justicia. Ni mejor sensación que la de estar los cinco en familia.
Hace frío en la ciudad soñada… volveremos a casa por Navidad.

Salud y mucha Paz para todos, aunque vengan días fríos.

Posteado por: tetisheri | 5 noviembre, 2012

Cuando salud tiende a infinito

 De tarde en tarde he dejado que pasen cuatro meses sin compartir una palabra. Florecen las ganas de escribir, las frases célebres a pie de cama, las ideas que dejo encerradas en la taquilla, junto al fonendo… bolsillo izquierdo de la bata.

Pasaron las vacaciones, los viajes programados, las escapadas improvisadas. Planteé propósitos para el nuevo curso, me compré una agenda, rescaté la bufanda de lana. Dejé párrafos a medio acabar, redacté en sueños, soñé que volvía a estar mellada.

Los pasillos del hospital huelen a indignación y resignación, a nóminas recortadas, a huelgas pasadas y otras gestadas. Comparten habitación la esperanza y la muerte. Desfilan los fríos pijamas de rayas.

Solteros, casados, viudas acuden a consulta. Preguntan por sus defensas y su carga viral. Algunos se dejaron acariciar por la heroína en los años ochenta. Otros trascienden las caricias y coleccionan preservativos en el cajón. En la sombra, el VIH, que arruina prejuicios y se ríe de las apariencias.

El concepto de Salud tiende a infinito cuando trabajas con personas y para las personas. Resulta que Salud es pasar la tarde junto a tu pareja después de cincuenta y seis días ingresada en el hospital. Darte cuenta de que las fuerzas para seguir luchando te las dan las fotos de tus hijos colgadas en la pared. Asumir que tu chico te infectó antes de dejarte. Enterarte de que serás abuela el mismo día que entras en lista de espera para que te extirpen el riñón. Despedirte de los tuyos antes de marchar para siempre.

Es la sobremesa, el paseo en silencio, desayunar un “te quiero”, dormir de un tirón.

Salud es caminar con la cabeza alta, la conciencia tranquila, el corazón intacto.

Salud es Paz.

Posteado por: tetisheri | 31 julio, 2012

El que es feliz

El que es feliz se despierta apenas el sol se cuela por la persiana. Sus duchas son rápidas. Tararea mientras camina. Es ágil, práctico y decidido. Mente abierta, corazón desprendido. Se ocupa y se preocupa. Sortea los obstáculos y resuelve los tropiezos con vendas. Cuida a los suyos. Te hace sentir como en casa. Habla en plural. Está cómodo en el silencio. Es un artista. Le irritan los abusos. Deja escapar alguna palabrota. Persigue la coherencia. Asume la contradicción. Escribe con pluma. Nació superhéroe.

El que es feliz encuentra su lugar allá donde va.

El infinito, en sus pupilas. El rincón más seguro, su abrazo.

No pasa desapercibido, aunque sabe cómo hacerse invisible. Eligió dedicarse a las personas. Te llama por tu nombre. Dirige sus pasos con firmeza. Su rostro es sereno; su risa, contagiosa. Lo que no sabe, se lo inventa. Da las gracias. Cree en el poder de las palabras y de la música. Planea. Confía en el futuro. No es derrotista, sino fiel a la realidad. Se entrega sin condiciones.

El que es feliz busca espacios, crea burbujas. Se siente afortunado. No teme el paso del tiempo, ni necesita vacaciones para exprimir los días. Celebra con su gente.

El que es feliz encuentra treinta motivos para serlo. Es que es feliz… sabe que es feliz.

Salud, mucha paz… y que cumplas muchos más.

:)

Posteado por: tetisheri | 10 julio, 2012

De la Interna a lo interno

“-Aquí se pierde el pudor y la vergüenza, doctor. Todo el que entra me levanta el camisón éste que llevo. Me miran las heridas, me tocan, me curan, me mueven… a veces me siento como un trozo de carne.”

Que no descuide los cuidados. Que prevalezca su dignidad, sobre todo en los “últimos días”. Que le llame por su nombre de pila y sostenga su mano mientras le pregunto cómo ha pasado la noche, qué le duele, cuántas deposiciones ha hecho hoy, de qué color son sus esputos. Y también cuando me cuente quiénes son los pequeños de las fotos de la pared, cómo echa de menos la comida de su país, a cuánto le subió la tensión durante la final de la Eurocopa.

Que no hable de usted como “la-treinta-y-nueve-dos” o “la-insuficiencia-cardiaca-descompensada” sino como “Carmen”, o “Mohamed”.

Que le ofrezca información a diario… tanta como quiera conocer. Que actualice a sus familiares… sólo si usted lo prefiere.

Que me empape del enfoque y el manejo de los generalistas, los que ven de todo y a todos, los que alivian más que curan, los que inician la sedación paliativa y se enfrentan cada lunes a las pérdidas del fin de semana.

En unos días, vacaciones. Me llevo tu libro para colorearlo mientras vigilas los lunares de mi espalda. Me escapo a la luna, donde te llevo tatuado.

Salud y mucha Paz.

Posteado por: tetisheri | 3 junio, 2012

Lo que duele

- Francisco, en una escala del uno al diez (siendo el uno muy bien y el diez muy mal), ¿cómo ha estado usted en la última semana?
– Diría que un ocho o un nueve, doctor.
– ¿Duele aquí?- el médico explora las muñecas y los dedos.
– No mucho.
– ¿Aquí?- palpa los hombros.
– Ahí no.
– ¿Aquí? – toca las rodillas.
– Sólo la derecha.
– Pues no está tan mal como dice. No voy a cambiarle el tratamiento.
– Bueno, es que no son esos dolores… verá usted…
– Venga, venga. No nos podemos entretener, que hoy tenemos muchos pacientes.
El médico abandona la consulta. Francisco baja la mirada, se levanta lentamente de la silla, coge su bastón y se dirige a la residente:
– Señorita, es que a mí lo que me duele es llevar un mes sin mi esposa. Se murió. Me he quedado solo… se murió.
– Lo siento mucho, Francisco.
– Gracias, bonica, que tengas un buen día. Adiós, adiós.
… … …

Por lo que duelen las tardes grises, las sillas vacías, esa canción. El decir adiós y el ser consciente de que nada de lo que fue, será. Las lágrimas derramadas, los abrazos rotos, el beso infinito.

Duele la nostalgia, la distancia, el tiempo, la ausencia. Duele el recuerdo de los ratos en el parque, la playa en invierno, la misa de domingo, los cafés eternos. Duelen los cambios, los años, el pasado. Y las despedidas. Duele la vida.

Y duele porque antes emocionó, ilusionó, enamoró. No es el dolor de quien sufre la traición, el robo o la indiferencia. Es el dolor del valiente, el inquieto, el artista, el creador, el que siente, aprende, ama… el que ha vivido.

La vida duele. La vida engancha. Vive.

Salud y mucha Paz.

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